Fables: fábulas de ayer, pero hoy

- Fables, la saga creada por Bill Willingham y Mark Buckingham para el sello Vertigo de DC Comics, es una lectura completamente recomendable porque es un canto a la creatividad usando como base a personajes e historias que todo el mundo conoce. Sí, damas y caballeros, hacer eso es posible.
A menudo, la idea de inspirarse en personajes o historias clásicas (y en este caso de dominio público) para desarrollar nuevas obras, cae en la fácil tentación de repetir lo mismo que ya has leído, visto o saboreado sin aportar muchos nuevos ingredientes a la cazuela.
Hablando desde la experiencia personal, muchas veces nos piden hacer algo que sea como esto, se parezca a lo otro y que tenga una onda similar a aquella, pero que sea novedoso, obviamente. Cuando junto a los chicos de CSMedia y Pancho Ortega hicimos la Historia de Chile en Cómic, nos tocó vivir en parte ese proceso. El encargo inicial de los clientes era narrar los principales eventos de nuestra historia en viñetas de historietas. De inmediato, soñamos y propusimos hacer cómics estilo Mampato, usando la historia de Chile como la base para contar relatos entretenidos y diversos, con desarrollo de personajes, estructura dramática, etc.
Sin embargo, en la práctica nos encontramos con una serie de requerimientos que nos limitaron de forma extrema la cancha donde podíamos jugar. Así, muchas veces lo que hicimos fueron en esencia relatos ilustrados muy sobrepoblados de referencias de los eventos de la historia patria.
En el caso de Triunfadores, la cancha también estaba delimitada, pero los márgenes eran mucho más amplios. Por eso, en vez de simplemente narrar en cómic los mismos partidos de las Clasificatorias que habíamos visto miles de veces (si eres fanático del deporte rey, claro), logramos disponer de la libertad creativa suficiente para contar historias nuevas protagonizadas por nuestros seleccionados, inventando personajes y locaciones que contribuyeron mucho para que el producto final fuera mucho más entretenido.
¿Qué tiene que ver esto con Fables? Pues, que su creador ha sido capaz de tomar algo que ya existía, es decir, los cientos de cuentos de hadas de raíz europea que uno creció leyendo o viendo adaptados por Disney cuando niño, con personajes como Blancanieves, Cenicienta, Pinocho, Lobo Feroz, los Tres Chanchitos, entre muchos otros, e inspirarse para darles una vuelta de tuerca genial que nos ha dado algunos de los mejores cómics de los últimos años.
En el universo de Fables, los personajes de los cuentos de hadas son reales y vivieron todas las aventuras que podemos leer en los libros. Sin embargo, en algún momento perdido en el pasado, un enemigo misterioso y conquistador comenzó una campaña para conquistar todos los reinos mágicos de los Fables (o Fábulas). Este Adversario, cuya identidad es secreta hasta muy avanzada la saga, establece así un imperio donde gobierna con mano de hierro y ejecuta a aquellos que no le juran obediencia eterna.
Producto de esta invasión, muchas Fables buscaron refugio en el reino mundano, es decir, nuestra realidad. Allí, escondidos de los ojos mortales, viven en su propia comunidad secreta en un rincón de New York, con su propio gobierno y sus propias leyes, esperando el momento en que podrán reclamar sus viejas tierras.
Y eso es sólo el inicio. Cada uno de sus arcos argumentales resulta novedoso tanto por el uso de la “continuidad de los cuentos tradicionales” que enriquece sus relatos, como por el desarrollo que el autor les permite a estos personajes que, siendo fábulas, son tan humanos, mutables y caprichosos como nosotros. Así, la lectura de Fables nos lleva a ser testigos de la vida de estas fabulas en el exilio, desde la investigación de un homicidio ocurrido en Fabletown, dirigida por Bigby Wolf (el Lobo Feroz que ahora es un temido representante de la ley), hasta la sangrienta campaña final en la guerra contra las fuerzas del Adversario, pasando previamente por una intentona revolucionaria encabezada por las fábulas animales que viven relegadas en una granja apartada de Fabletown, un romance improbable entre Bigby y Blancanieves, una serie de intrigas políticas protagonizadas por el cínico Príncipe Encantador y muchas otras situaciones que construyen un atractivo universo con ilimitadas posibilidades de expansión..
En otras palabras, en vez de apostar por contar nuevamente los clásicos cuentos cambiándoles el estilo, Willingham decidió nutrirse de toda la tradición de las fábulas para desarrollar una obra nueva que, respetando y honrando a sus fuentes, no se quedó estancada ni se obligó a repetir hasta el infinito aquellas historias que ya conocemos, sino que le agregó miles de nuevos ingredientes a esta olla donde mes a mes prepara una cazuela fabulosa que miles de lectores saborean en todo el mundo.
La lección es que todo es cosa de creatividad y atreverse. Los elementos están ahí, dando vueltas, flotando y esperando a que alguien decida usarlos para crear algo nuevo. Mitologías, historias reales, tradiciones, cuentos, leyendas, etc. Es cosa de mirar por la ventana, abrir los ojos y las orejas, recoger los ingredientes y armar tu propia receta. Alguien la saboreará alguna vez.